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Hace unos días me realicé exámenes de seguimiento, uno de los cuales requería estar en un cuarto sola, con la luz apagada y sin poder tener ningún aparato electrónico y tampoco un libro. Todo el cuerpo y cada uno de los sentidos debían estar relajados mientras una sustancia radioactiva que me habían inyectado directamente en la vena iba recorriendo mi cuerpo, previo al examen. 

El silencio durante esas horas solo era interrumpido por el sonido que hacía un líquido que debía verter en un vaso. Era un medio de contraste que tenía que tomarme, además, poco a poco. Como ya me había sometido a este examen, pensé con antelación qué haría en esas horas de preparación. 

En el mes de julio de 2021 escribí el post titulado El ruido del tiempo, donde compartí cómo llegó a mi vida La oración del corazón, también conocida como La oración de Jesús. 

A lo largo de estos meses la he utilizado cada vez con más frecuencia y en momentos específicos en que me he sentido preocupada o ansiosa. Lo que hago es decir una y otra vez Señor Jesús, hijo de Dios vivo, ten compasión de mí. O puede ser un simple Jesús, ten compasión de mí. O también Jesús, Jesús, Jesús

Por ejemplo, hace unos días, mientras me sentía muy triste debido a una súper guerrera que ha estado hospitalizada por más de tres semanas, lo que me confortó fue decir Jesús, Jesús, mientras la visualizaba a ella. Lo que quería era que se sintiera confortada por Él.

Ismari se encuentra hospitalizada en el ION. Ha sido mi inspiración desde que la conocí.

Por supuesto que la Oración del Corazón no reemplaza el rezo del rosario, la lectura y meditación del Evangelio diario. Es una práctica de piedad que podemos incorporar a nuestros días.

Así que previo al examen me dije que durante ese tiempo de espera mi compañía sería La oración del corazón, repitiéndola una y otra vez. Y así lo hice y el tiempo pasó volando. 

Pero cuando me pasaron al cuarto del examen y me encontraba dentro de la cúpula, empecé a repetir Jesús, Jesús, Jesús, Jesús… muy lentamente al ritmo de mi respiración. Y lo qué pasó fue que poco a poco pude ver a Jesús, iluminado por una luz blanca, sobre un gran pasto caminando hacia mí. Él caminaba y caminaba, pero no llegaba a donde yo estaba. Vestía una túnica blanca y estaba descalzo. Lo que experimenté fue una gran paz. Me sentía tan tranquila. No me importaba el tiempo, solo que estaba en la presencia de Jesús. Después de que entré a la cúpula los técnicos no me hablaron o si lo hicieron no los escuché. En otros exámenes hay que respirar y aguantar el aire siguiendo las instrucciones que dan, pero no era así en este caso. Solo cuando me sacaron de la cúpula es que salí del trance en que me había sumido. 

Una vez en casa le compartí a mi esposo lo que me había pasado, también a mi grupo de oración y por supuesto al padre que me había enseñado sobre La oración del corazón. La respuesta de este fue inmediata: 

Gracias por compartir su experiencia. La oración es puente hermoso de unión con Dios. 

Me recomendó leer en el Catecismo de la iglesia católica lo referente a la oración. Y eso hice. Igual les recomiendo que lo hagan. Se reafirma lo referente a la oración vocal a Jesús.

Seguido me envió un video con más informacón sobre La oración del corazón, que es parte de la serie Temas para la vida espiritual con el hermano Elías. Aquí les comparto el link, pues vale la pena verlo, y además un archivo en PDF con diversas formas de practicarla.

También se lo envié a una amiga que ha sido fuente de guía espiritual y enseguida me mandó la referencia de un libro que se llama Relatos de un peregrino ruso. Me dijo que era un libro de cabecera. En la foto que me envió decía que era un clásico que no perdía su vigencia ya que más allá de las circunstancias particulares, responde a las preguntas que anidan en el corazón de los hombres de todas las épocas.

En Kindle solo tenían una muestra. Devoré sus páginas la tarde de un sábado y al terminar pedí un ejemplar en físico por Amazon, ya que no había una versión en digital disponible. 

El personaje del libro está en una constante búsqueda sobre lo que significa las palabras del Apostol San Pablo que dicen Orad sin cesar. ¿Cómo era posible rezar sin cesar? Para poder entenderlo se dispone a buscar a una persona experimentada y hábil que se lo pudiera explicar e inicia así un viaje, un peregrinar para encontrar la respuesta. Este caminar está marcado por momentos de soledad para poder orar sin interrupción. 

De la introducción rescato esto: 

Inicia este viaje que puede ser interpretado como una metáfora del camino de ensayo y error, oscuridades y alumbramientos que marcan el peregrinar de todo cristiano hacia la verdadera fe. 

Hace unos días escribí sobre San Antonio Abad en el blog de www.10minconJesús.net. Este es considerado el primer monje de la historia y fundador de los monasterios. Un hombre con una gran fortuna heredada de sus padres que deja todo, dona sus bienes a los más pobres y se retira para dedicarse a la oración y la lectura de los evangelios. En dicho escrito les compartí que la primera vez que sentí esa cercanía con Dios había sido en el retiro de fin de semana del pasado septiembre. 

Y luego viví esta experiencia, este encuentro con Jesús vivo dentro de la cúpula de un hospital. 

A raíz de esto, de las lecturas y los escritos, he reflexionado sobre la necesidad imperiosa de buscar esos momentos de soledad, desconectados de todo. Solo estar con nosotros mismos para que así Dios pueda entrar realmente en nuestras vidas. Dios habla bajito y la única forma que tenemos para escucharlo es calmando nuestra alma. 

Así que es seguro que si nos lo proponemos podemos encontrar cada día un momento para lograr un rato de encuentro con Jesús.

Como dice el hermano Elías en el video, La oración del corazón consiste en adentrarnos en nuestro corazónDe esta forma, se va sintiendo cada vez más la calidez de su presencia, que llena todo nuestro corazón. Y además aclara que no pretende reemplazar el rezo del rosario, la lectura de la Biblia, las visitas al santísimo. Es una forma de orar.

El reto es cómo lograrlo en medio de la vorágine del mundo. Cada día tiene 24 horas. Debemos poder encontrar un tiempo para un encuentro profundo y personal con Dios. 

En mi caso, lo que experimenté fue tan intenso que quiero seguir sintiéndolo. Espero que con este escrito te animes también a intentarlo. 

Recuerda, Dios habla bajito, la única forma de escucharlo es dejando a un lado todo lo que nos distraiga. Si realmente queremos sentirlo cerca debemos dejar que entre en nuestro corazón. La práctica de piedad de La oración del corazón es uno de los caminos. En guia espiritual o en los retiros podrás encontrar otras formas de lograrlo. También a través de lecturas que sean afines al tema. 

Lo importante es comenzar tu peregrinar.

Nunca había sido de leer los salmos, pero una amiga siempre hace referencia a ellos. Y hace unos días en un rato de oración leí el salmo 117. Estos versículos me remecieron por una situación que estaba viviendo: 

Me empujaron con fuerza para botarme, 

Acudió el Señor a socorrorme.

El Señor es mi fuerza, el motivo de mi canto, 

ha sido para mi la salvación. 

Y es así, Dios está siempre allí para socorrernos, camina a nuestro lado. Nos acompaña y nos guía en nuestro peregrinar. 

Inicié mi caminar en el 2019 y no quiero que nada me detenga. 

Habrá momentos de incertidumbre, de miedo, pero lo importante es saber que no voy a dejar que nada me aparte de Dios. Y si rezamos, si lo dejamos entrar a nuestro corazón, nunca nos sentiremos solos. 

Comments(8)

    • Aida Londoño

    • 8 meses ago

    Gracias por tan lindas reflexiones. Escuchar es una de las cosas más difíciles de realizar, el silencio que precisamos para escuchar a Dios.

    • Myrna Rojas Pardini

    • 8 meses ago

    Tere, que bello escrito, que bello testimonio de haber centrado tu mente y corazón al estar a solas en un cuarto pero en realidad no estuviste sola, Jesús estuvo a tu lado, bendito sea Dios.

    • Rossana Cedeño

    • 8 meses ago

    Hermoso relato. También experimente q en la soledad precisamente es q escuchas a Dios. Caminar en la playa y sentarte a ver el mar .. sin el ajetreo del día y pensar en lo bueno de tu vida y ahí empiezas a escuchar a Jesús.

    • Julieya mortis

    • 8 meses ago

    Tere me he quedado maravillada de la claridad y profundidad de tu reflexion sobre la Oracion del Corazon. Sin duda el Espiritu Santo se ha anidado en tí y en tus talentos para que le sirvas como instrumento en la santa mision de la evangelizacion.

    • Annie

    • 8 meses ago

    Gracias por compartir Tere. Me lleno el corazon de Paz

    • Myriam Beatriz Lemos Navarro

    • 8 meses ago

    Tere todos tus escritos siempre muy bellos . Este muy especial me lleva a la Oración del Corazón muy valioso para fortalecer nuestra vida espiritual . No sabía de esta Oración y gracias a ti desde hoy la pongo en práctica para que me acompañe siempre y me de fuerzas de las dificultades que se nos presentan en la vida y también para disfrutar mucho más cada minuto de nuestra vida .
    Gracias Tere bendición 🙏

    • María Isabel Arenas

    • 8 meses ago

    Excelente reflexión final Tere.
    Mis oraciones contigo.
    Un fuerte abrazo.

    • Tirza Stagg

    • 8 meses ago

    Tere: me gustó mucho tu escrito de hoy, no hay como entrar en tu corazón e invitar a una tacita de dulzura a Jesús, siempre ríe y hace reír. Si todavía tienes otra tacita el Espíritu Santo sería el trío perfecto.
    Durante mis 51 años trabajando como ejecutiva de primera línea, los problemas gruesos los resolvía analizando el mensaje del Evangelio Dominical, no me fallaba.

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