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Cuatro años. Maryluz y Maky

Cuando me diagnosticaron con cáncer de ovario en marzo de 2019 lo que quería era vivir. Le pedía a Dios no morir. No dejar a mi esposo y a mis hijos. Los que han recibido un diagnóstico de cáncer me pueden entender perfectamente. 

Terminé la quimioterapia en octubre de ese año sin mayores incomodidades y me recuperé pronto. Los médicos me dijeron que estaba en remisión y que debía tener seguimientos cada tres meses. En ese momento de mi vida terminó Te ofrezco mis puertas.

Muchas personas me han dicho que escriba Te ofrezco mis puertas II, pero, la verdad, siento que las puertas que abrí y que compartí en 2019 son las que pueden ayudar a las personas que recién son diagnosticadas con cáncer. Y no solo al paciente, sino a los familiares que tienen a alguien querido con cáncer, para que puedan entender lo que están sintiendo. Pero también a quienes no han tenido cáncer, ya que los hace cuestionarse sobre la forma como están viviendo, y por qué no hay que esperar a que llegue una enfermedad para disponerse a lograr sus sueños.

Ese es el testimonio generalizado que he recibido de los lectores del libro en estos cuatro años.

En la presentación de «Te ofrezco mis puertas» el 19 de noviembre de 2019.

Por tanto, en este artículo, a manera de reflexión, les compartiré las puertas que han sido más difíciles de abrir tras terminar Te ofrezco mis puertas. Así como algunas de las más gratificantes de estos cuatro años.

Todos mis controles trimestrales fueron normales hasta que llegó marzo de 2021. Una luz pequeñita en el lado izquierdo de la pelvis apareció en el muy famoso Pet Scan. Esa luz significaba que había algún tipo de actividad que podía ser cancerígena. A partir de ese momento el seguimiento fue muy estricto. Esa luz fue creciendo muy lentamente, pero crecía, hasta que en enero de 2022 los médicos me dijeron que ya tenía un tamaño suficiente como para operar. 

Fueron meses de mucha tensión y miedo ante la certeza de saber que el cáncer podría regresar. Los que han pasado por esto me podrán entender perfectamente.

En ese momento fue clave el asidero espiritual: la oración diaria, ir a los retiros mensuales, asistir a misa, al santísimo y la confesión constante. Era lo que necesitaba mi alma para poder afrontar lo que tenía por delante.

Además, aprendí a alejar de mi vida cualquier situación que me causara ansiedad o tristeza. Debía procurar tener personas de luz a mi alrededor que me dieran paz. Suficiente tenía con lo que estaba viviendo.

Antes de la operación pasé por un procedimiento desconocido para mí: una biopsia guiada por CT. Tuve más miedo de esto que de la operación en sí. Estaba indecisa. Pasé días en que no podía dormir. El doctor logró convencerme: era necesario hacerlo ya que el tumor era tan pequeñito que el cirujano debía saber a qué iba. Incluso le pidió al radiólogo algo muy creativo: que marcara con tinta el pequeño tumor para poder verlo cuando entrara. Lo curioso es que la tinta fue lo único que el seguro no aprobó, pero hizo la diferencia en el procedimiento.

Me operaron con éxito en febrero, cuando todavía estaban vigentes las restricciones por la pandemia en los hospitales. La biopsia indicó que el pequeño tumor de menos de dos centímetros era maligno y tenía el mismo grado del extraído en marzo de 2019. Parecía increíble que una célula hubiera quedado rezagada en el cuerpo y de pronto resurgiera lentamente. Pero así es el cáncer. 

Los días posteriores a la operación, mientras tomaba la decisión sobre qué sería lo mejor para mí, fueron de mucha incertidumbre. Se hicieron estudios adicionales al tumor que arrojaron diversas opciones de tratamiento planteadas por los médicos:

  • Pasar otra vez por quimioterapia.
  • Tomar un inhibidor de estrógenos por un mínimo de cinco años. 
  •  Someterme a un estudio experimental.

Opté por tomar el inhibidor de estrógenos que de hecho era la opción que los médicos preferían, pero la decisión al final era mía. 

Esta pastilla suprime los estrógenos del cuerpo que, aun sin ovarios, todavía eran segregados por las glándulas pararrenales. De esa forma, si hubiera otra célula cancerígena dando vueltas por mi sistema no tendría de qué alimentarse para crecer. 

Los inhibidores de estrógenos se han utilizado en cáncer de mama por más de 30 años, así que están muy documentados los efectos secundarios que ocasiona. Solo tiene 10 años de estarse utilizando en cáncer de ovarios, y no en todos los casos. Yo formo parte del 15 % de los pacientes con cáncer de ovario en que puede utilizarse. Al igual que en 2019 estuve entre el 15 % de los pacientes en que el cáncer de ovario es diagnosticado en etapa temprana gracias a los exámenes de control que me hacía todos los años.

Como indiqué, esta pastilla ocasiona muchos efectos en el cuerpo, los cuales he podido ir “toreando”. Lo digo así porque si me dan dolores en el cuerpo, hago más ejercicios. Si se me resecan los ojos, me pongo más gotas. Pero les confieso que lo más difícil para mí han sido los efectos en la piel y las membranas del cuerpo, ya que al suprimirse los estrógenos todo se torna más reseco, más flácido. Trato de cuidarme, de humectarme en abundancia, de tomar mucha agua, pero aun así los efectos son muy fuertes.

Ahora bien, he entendido que es más importante impedir que el cáncer vuelva a que sea más rápido el envejecimiento en mi cuerpo.

Todo esto lo he ido aprendiendo a medida que los meses han ido transcurriendo. En este momento tengo un año y siete meses de estar tomándolo. En el último control médico de septiembre, el doctor me dijo que estaba considerando dejarme el inhibidor por diez años. Veremos qué pasa.

Lo importante es que estoy sana. Y esto no se compara en nada a la quimioterapia que pasé en 2019. Le doy gracias a Dios que pude tener otra opción de tratamiento. 

Como les dije, tuve mucho miedo con el regreso del cáncer, pero he sido muy afortunada de que hayan podido retirar los tumores malignos de mi cuerpo en dos ocasiones. Conozco a muchas personas, algunas más jóvenes que yo, que no han tenido ese privilegio, muchas de las cuales ya no están con nosotros.

Sin duda esta ha sido la parte más difícil de lo vivido en estos cuatro años. Vivir de cerca la muerte como nunca antes. Ver partir a tantas personas a quienes conocí porque Te ofrezco mis puertas llegó a sus manos.

Ismari Pimentel al igual que yo, escribió una crónica durante su enfermedad. Perdió la batalla en el 2022 pero su legado queda recogido en las páginas de «En los zapatos de María Antonieta».

Sin embargo, tener la certeza de que la vida terrenal es la preparación para la vida eterna, junto a Dios en el cielo, les da otra dimensión a estas pérdidas.

Ya no lloro tanto cuando alguien parte. No es que me haya vuelto más fría. Para nada. Es simplemente que entiendo que el sufrimiento que cada una ha vivido las ha hecho purificarse y que eso las lleva directo al cielo. Pido por sus almas y recuerdo lo que cada una me ha enseñado.

Melissa Batres perdió la batalla con solo 31 años después de luchar con un cáncer agresivo de mamas. En enero de 2022 me dijo que quería escribir un libro y lo logró ese mismo año.

Aquí escribiéndoles las lágrimas se me salen. No puedo contenerlas. 

Pero es de agradecimiento a Dios por permitirme vivir, vivir, vivir. Por darme la oportunidad de crecer espiritualmente en estos cuatro años transcurridos. De limpiar mi alma de cosas que me angustiaban. Al menos albergo la confianza de que tengo los pies en el purgatorio, pero aspiro llegar al cielo cuando sea mi hora. Cuando Él quiera llamarme a su lado.

Tengo a mi alrededor a muchas guerreras y todas son personas de fe. No hay una sola que no tenga a Dios bien agarrado de la mano y a nuestra madre en el cielo como su mayor consuelo. Compartir esto nos hace estar unidas.

Con Maryluz y Maky el día de mi cumpleaños.

Una de ellas es Maky Carvajal de Sousa de quien incluso escribí en el post titulado Las súper guerreras https://www.teredominguez.com/las-super-guerreras/. Conocí a Maky una amiga le regaló Te ofrezco mis puertas. Hemos construido una historia que nos ha ido uniendo cada vez más. Aquí les dejo el link de su entrevista en Gente que Inspira, que estoy segura los emocionará como me pasó a mí al verlo.https://twitter.com/tvnnoticias/status/1726950340287959495?s=48&t=lzkYU1DjnPsXH5z6UHQ3pQ

Con Maryluz Chávez fundé la primera plataforma de cáncer de ovario en Panamá. Maryluz también fue diagnosticada con cáncer de ovario en 2019. Cosa sorprendente, igual que el mío, en la trompa de Falopio izquierda. Y digo sorprendente porque cuando me lo diagnosticaron, el doctor me dijo que este tipo de tumor en las trompas era muy raro.

 Maryluz asistió a la presentación que tuve en El Hombre de la Mancha de Multiplaza en febrero de 2020. Si bien nos conocíamos desde antes, porque ambas somos comunicadoras, a partir de allí creamos un lazo de amistad que cada vez se ha ido consolidando, al punto de que fui su madrina de confirmación en 2022. No saben lo emocionada que me sentí cuando me lo pidió en una nota muy linda.

Presentación en el Hombre de la Mancha. Maryluz llegó y a partir de allí hemos construido una historia de amistad.
El día de la confirmación de Maryluz.

Ambas, al no encontrar información local sobre el cáncer de ovario, fundamos en mayo de 2021 COV Panamá. Gracias a la plataforma estamos creando una comunidad de pacientes de cáncer de ovario en el país, algo que hasta ahora no existía. A las dos nos llena de mucha emoción lo que hemos podido lograr. Los invito a visitar la página en www.covpanama.org donde encontrarán información muy valiosa. Siéntanse libres de hacernos sugerencias en los comentarios.

Hasta aquí llegó por hoy. 

No sé cuál será la realidad que encontraré más adelante, la siguiente puerta por abrir. Lo que sé es que cualquiera que sea, sabré aceptarla como hasta ahora, con valor y madurez.

Dios, la medicina, la familia, los amigos, las lecturas, la escritura y la salud son razones suficientes para amar la vida.

Otra de las puertas abiertas en estos cuatro años: mis hijos de papel.

Comments(3)

    • Marta M

    • 7 meses ago

    Tere hermosas palabras, eres una persona que inspira, me quito el sombrero contigo.
    Sigue amiga, estas ayudando a muchas personas que ni siquiera conoces, siempre recordando que sin la ayuda de Dios y Nuestra madre Maria nada se puede.

    • Bibi dede la Guardia

    • 7 meses ago

    siempre me encanta la naturalidad y sinceridad con que escribes. tu sencillez ta hace accesible a todas las personas porque transmites cercanía y capacidad de empatía.nadie sentirá temor de acercarse en busca de respuestas y consuelo. sigue escribiendo.lo haces muy bien.un abrazo.

    • Aida Londoño

    • 7 meses ago

    Tere, una vez más me emociono con tus escritos. Una gran guía para todos, un testimonio muy lindo, me sacaron lágrimas pero también infunden esperanza y paz, pues la vida es una, hay que vivir la de la mejor forma, y la espiritualidad, la fe, reforzar nuestras creencias es la mejor manera de afrontarla. Te felicito, por favor sigue compartiendo tan bellos post.

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