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A raíz del resultado de las pasadas elecciones en Panamá, han resurgido en mí sentimientos patrióticos que no había experimentado desde que participé en la Cruzada Civilista en los años 80.

¿Cómo surgió la Cruzada Civilista?

Como algunos recordarán, la Cruzada Civilista surgió en 1987 en la Cámara de Comercio e Industrias y Agricultura de Panamá. Fue un movimiento pacífico que se formó para manifestar el rechazo a la dictadura militar que imperaba en nuestro país, desde que Omar Torrijos, el 11 de octubre 1968, dio el golpe de Estado que trastocó la democracia. https://www.panacamara.com/cruzada-civilista-movimiento-por-la-libertad-justicia-y-democracia/

Al morir Torrijos en un trágico accidente el 31 de julio de 1981, asumió el poder quien le seguía en la cadena de mando, el coronel de la Guardia Nacional   Florencio Flores hasta marzo de 1982 cuando el coronel Rubén Dario Paredes ejecutó un golpe en su contra. Posteriormente asumiría el control de las entonces denominada Fuerzas de Defensa el  general Manuel Antonio Noriega, que alteró la conducción del gobierno. Y no es que sus antecesores no hubiesen incurrido en manejos turbios, supresión de la libertad de expresión y una política de persecuciones, desapariciones, exilios y asesinatos, sino que con Noriega las cosas simplemente se fueron destapando cada vez más, a lo que se sumó una crisis económica como nunca antes habíamos vivido. El detonante fueron las declaraciones hechas por el entonces coronel de las Fuerzas de Defensa Roberto Díaz Herrera, quien acusó al general Noriega, entre otras cosas de estar involucrado en el narcotráfico, en la venta de visas a cubanos y ser responsable de la muerte y desaparición de adversarios políticos como Hugo Spadafora. 

La historia de la dictadura militar en nuestro país es extensa y con muchas aristas. Aquí les dejo el link de un estudio publicado por la Universidad de Panamá por si se quiere profundizar más sobre el tema. 

 https://www.binal.ac.pa/binal/servicios-2/14-sample-data-articles/327-dictadura-militar.html

Noriega creó los batallones de la dignidad, que eran civiles a los cuales se les dieron armas y toda la libertad para reprimir a la población que se manifestaba de forma persistente, como nunca antes había ocurrido en contra de la dictadura militar. 

En este contexto, surgió la Cruzada Civilista, que buscaba derrocar al gobierno militar con acciones pacíficas, y a la que cada vez se fueron sumando más personas. Su consigna era: justicia, libertad y democracia.

Radio Bemba

En una época en que no había redes sociales ni celulares, la organización para las manifestaciones masivas se hacía mediante el conocido radio bemba. Las concentraciones eran cada vez más grandes. La consigna era ir vestidos de blanco y con pañuelos del mismo color. Desde las casas las personas tocaban sus pailas y los conductores hacían sonar sus bocinas en rechazo a la dictadura militar.

Hubo momentos en que tuvimos que correr para escapar de las bombas lacrimógenas. 

La Cruzada Civilista y yo

Pude participar de este movimiento hasta febrero de 1987, cuando me enteré de que estaba encinta de mi segundo hijo, por lo que tuve que quedarme en la casa mientras mi esposo se iba con los amigos a protestar. Cada vez era más intensa la represión de los militares, pero no por eso cesaban las marchas.

Gracias a la intervención de los norteamericanos el 20 de diciembre de 1989, en la acción que denominaron Causa Justa, se logró derrocar a Noriega y se restauró la democracia en nuestro país después de 21 años de dictadura.

Recuerdo que esa noche mi esposo y yo regresábamos a la casa luego de un compromiso familiar. Percibimos en la calle un olor fuerte a llantas quemadas. Cuando llegamos, supimos a las pocas horas lo que acontecía.

Foto tomada unos días antes de la invasión.

Como vivíamos cerca de la casa de Noriega, tuvimos un tanque apostado fuera del apartamento, justo frente al cuarto de nuestros dos hijos. Noriega permanecía escondido, así que hasta que este no se entregó, el tanque permaneció en ese lugar.

Tanque que permaneció afuera del apartamento donde vivíamos.

En medio de las tensiones de esos días en que no podíamos salir, confieso que experimenté sentimientos encontrados: por un lado, felicidad ya que se restauraba la democracia en nuestro país dado que había tenido familiares que vivieron el golpe de Estado en 1968 y que fueron por años reprimidos, encarcelados y también exilados por solo protestar, por manifestar su rechazo a la dictadura. Y, por otro lado, sentía tristeza por los muertos y destrozos a la propiedad privada. 

¿Cicatrices inútiles?

Hace poco leí el libro de Juan David Morgan, Cicatrices inútiles, que recomiendo, pues ayuda a comprender ese periodo histórico. Cada capítulo narra diversos momentos de esos años: desde lo que acontecía en los Estados Unidos los días previos a la invasión hasta cómo se orquestó y aprobó la misma. También hace referencia a los militares norteamericanos que fueron llamados a participar. Asimismo, cuenta lo que pasaba con la Cruzada Civilista, los dueños de negocios, los periodistas y la población que defendía sus barriadas de los saqueos que proliferaron durante los días posteriores a la invasión. El autor plantea en el libro muchas preguntas, por ejemplo: ¿era necesaria la invasión? ¿Cuáles fueron sus verdaderas causas? ¿Qué propósito debía cumplir? ¿Valió la pena?https://juandavidmorgan.com/

Ambas fotos fueron tomadas en el barrio donde vivíamos.

Valió la pena

Para mí sí valió la pena. Panamá volvió a ser un país democrático después de 21 años. Cesaron los desaparecidos, las represiones y volvió a imperar la libertad de expresión. Esto último es el mayor tesoro de una democracia.

Por eso no estoy de acuerdo con que se haya declarado el 20 de diciembre como día de duelo nacional. Debería ser declarado día de reflexión nacional, ya que no sólo hubo muertos de ambos lados, como sucede en toda acción bélica, sino que también recuperamos la democracia. 

La alegría colectiva

Por esos años, ya depuesto Noriega y restaurada la democracia, imperaba una alegría colectiva y todo el país se unió para levantar a Panamá de la crisis económica en que nos encontrábamos. Se bajaron las banderas políticas. La bandera de Panamá era lo primero. Y lo logramos. Nos unimos para el bien del país, tanto así que pocos años después ganó las elecciones el candidato del partido que apoyaba Noriega. Esto demuestra aún más la democracia en que vivimos.

Han pasado 35 años desde entonces. Nadie puede decir que no seamos un país democrático, todos podemos expresar nuestras opiniones y ahora con las redes sociales se acentúa aún más ese derecho. 

La democracia ante todo

Lo triste es que, durante estos años transcurridos, tras derrocar a Noriega, hemos vuelto a una situación de crisis nacional y económica a la que fuimos llegando poco a poco, a través de la corrupción imperante en muchos gobiernos, como si se hubieran olvidado lo que nos costó alcanzar la democracia.

El año pasado, el descontento por quienes nos gobernaban hizo surgir otro movimiento social, liderado sobre todo por los jóvenes. Al ver las concentraciones que se daban en la Cinta Costera y que después provocaron las marchas que recorrieron la emblemática Calle 50, también escenario clave en las concentraciones de la Cruzada Civilista, recordaba esos años en que me volqué a las calles a rechazar a la dictadura.

Fue una mezcla de acciones la que logró estos recientes levantamientos pacíficos. La gota que derramó el vaso fue el rechazo al contrato minero y, tal como pasó en la Cruzada Civilista, se unieron al movimiento otros grupos, pero quedó claro que los líderes eran los jóvenes. Su accionar fue pacífico, no buscaba dañar a terceros, como sí lo hicieron ciertos grupos sindicalistas que afectaron la libre circulación y la economía de todo el país. En las pasadas elecciones se hizo evidente el rechazo de la ciudadanía a este sector, ya que el candidato que seguía su línea de pensamiento no logró ni siquiera los votos para que el partido subsistiera.

Panamá primero

Pasadas las elecciones, donde el pueblo habló alto y claro, siento que se respira otra vez una alegría colectiva, donde se pone primero a Panamá por encima de otros intereses. Por ello, es que he vuelto a experimentar sentimientos patrióticos. 

Puede que sea demasiado idealista, pero la realidad es que me siento optimista y tengo fe en el nuevo gobierno. Pienso que, así como se vivieron los años posteriores a la recuperación de la democracia, en los que un país se mantuvo unido, así lo haremos todos ahora. 

Comments(6)

    • Maria de Lourdes

    • 1 día ago

    Tere miy acertada comp diempre. Pienso lo mismo y solo creo que Panama es un privilegiado de Dios y que hay que seguir rezando hasta volver a florecer. Vivs panama!
    Lourdes

    • P. Luis Quintero, Opus Dei

    • 1 día ago

    Querida Tere: No había descubierto tu madera de líder, valiente, patriótica, audaz e intrépida. Te felicito por este artículo. Dices verdades como puños, sin tapujos. Que Dios te bendiga junto a Ramiro. P. Lucho.

    • Marta M

    • 24 horas ago

    Asi es Tere, esperamos que el nuevo gobierno pueda trabajar y sacar al pais de este hueco que nos ha dejado el gobierno actual con numeros rojos .Honestidad y transparencia es lo que necesitamos.

    • Mirna

    • 19 horas ago

    Me encantan tus cuentos para niños q considero son ejemplos para cultivar sus principios y valores en las familias.

    Y lo q señalas como recuentos patrioticos e idealistas son el mero sentir d todos los panameños q queriamos q a partir dl 5 d mayo –dia d las elecciones en.Panama — se sintiese el repudio a una clase gobernante q ha sumergido al pais en un hoyo sin fondo.

    Una juventud valiente y cn hidalguia ha dado muestras q necesitan d un pais lleno d oportunidades, principalmente en educacion y empleomanía…unidas en un movimiento social y ambiental…y mucho mas.

    Amamos esta tierra bella y sigamos luchando para adecentar su sistema democratico para bienestar d nuestras generaciones d hijos y nietos.

    • Angelique de Burgos

    • 19 horas ago

    Excelente recordatorio. Al igual que tu, me siento optimista que unidos todos los panameños encontraremos la forma de superar todo esto nuevamente. Con Dios de la mano, fe, esperanza y trabajo duro vamos palante.

    • María Elena Alvarez

    • 18 horas ago

    Tere lo has explicado todo e igualmente no juzgaré la intervención de EEUU en Panamá.
    Hubieron muchas situaciones. Fuimos cuerpo presente en la Cruzada Civilista en David. Te imaginas que para ese entonces, todos nos conocíamos y sin embargo seguimos. Tu relato lo voy a compartir con mis hijos porque le has puesto la esencia de la verdad.

    Prima, fabuloso.

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