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Hace unos días vi la película Escritores de la libertad, interpretada por Hilary Swank, y basada en el diario de la profesora Erin Gruwell sobre sus vivencias en la escuela Secundaria Woodrow Wilson, en Long Beach California, en los años noventa. 

En la cinta, una de las actrices interpreta a Miep Gies, una de las personas que escondió a Ana Frank y su familia durante la Segunda Guerra Mundial. Debido a mi ascendecia judía, siempre he sentido debilidad por este tipo de películas; además de que el Diario de Ana Frank fue un libro que disfruté mucho en mi adolescencia. 

Mi hijo menor Juan Antonio con mi abuelo Oscar Osorio, cuya familia llegó a David, Chiriquí durante la Segunda Guerra Mundial.

Los alumnos de la profesora Gruwell eran jóvenes con problemas que ven en el encierro de Ana Frank un reflejo de ellos mismos, pues al interpretar el rol de malos, lograban esconder también la fragilidad de sus almas. 

Pero lo que realmente me gustó de la película y que ha motivado este post es el mensaje de amor, esperanza y, sobre todo, confianza en las personas. La idea de no estigmatizar a la gente por sus desvíos o equivocaciones. Después de Garabandal, es definitivamente la película más hermosa que he visto en esta cuarentena. Lloré muchísimo al final y estuve dándole vueltas varios días para escribir sobre los pensamientos y recuerdos que ha desencadenado en mí.

Año 2007. Guión y dirección Richard LaGravenese.

La historia de la película me hizo repasar momentos de mi vida en que hice cosas que afectaron a mi familia. Por ejemplo, cuando trabajé en el mundo de la publicidad, que es muy absorbente: largas horas de trabajo incluso los fines de semana, ausencia por filmaciones y ediciones, en fin… es un oficio fascinante, pero a veces no compagina con la vida familiar. Fue la época que más disfruté a nivel profesional, pero también en la que más alejada estuve de mis hijos y mi esposo. Me creía dueña del mundo. Una súper mujer. Fueron momentos de inestabilidad personal, pero a nivel profesional resultaron exitosos. Y eso hizo que pusiera en segundo plano a mi matrimonio. Hubo una navidad que incluso pasamos distanciados. En esa época no sabía lo que era la coherencia de vida. No había tenido el acercamiento con Dios que logré el año pasado. De hecho, estaba muy alejada de Él. Me costó muchísimo liberarme de la culpa. Nunca he hablado con mis hijos sobre cómo les afectó ese momento. Tal vez este post motive esa conversación. Pero yo sí he logrado procesar todo lo que pasó. 

En los años 1990 trabajé en el área de Relaciones Publicas en el Instituto Nacional de Telecomunicaciones.

Gracias a Dios que tanto del lado de la familia de mi esposo como de la mía las parejas son estables y muy católicas. Eso influyó mucho ya que todos ayudaron a que sanaran las heridas. Entendí con el paso del tiempo que a una persona que hace algo errado en un momento específico de su vida, no se le puede poner una etiqueta permanente como si fuera un frasco de algún producto. Incluso, en el caso de un producto, si tiene la suerte de ser reciclado podrá tener una oportunidad de redimirse. Pero de lo contrario, irá al basurero a descomponerse por años y años.

¿Qué hubiera pasado si mis hijos me hubieran puesto la etiqueta de mamá irresponsable y mi esposo la de esposa ausente?

Estuve a cargo de la campaña de lanzamiento de Cable and Wireless Móvil y me mantuve como la Gerente de Publicidad de la marca por siete años.

En el caso de los estudiantes de la escuela Woodrow Wilson, la mayoría era hijos de pandilleros, drogadictos y asesinos. Llevaban esas etiquetas a cuestas. Hasta que llegó la profesora Gruwell y se las quitó, los hizo ver las similitudes en sus vidas y encontró un propósito para ellos: escribir todos los días en un diario, que después se convertiría en un libro en el que se basó esta hermosa película.

Toda relación requiere trabajo y dedicación. Con los años vamos evolucionando como personas y, así mismo, como parejas. Vivimos en una constante búsqueda de entendimiento, pero lo que prevalece por sobre todas las cosas es el amor. Sin el amor no hubiera podido atravesar en compañía de mi esposo la prueba de mi diagnóstico del cáncer y todo lo que ha significado. Ramiro es diez años mayor que yo, es como un roble. Yo me cuido. No bebo alcohol, no fumo, me alimento muy bien y soy la que más quebrantos de salud he tenido. En broma él ha dicho varias veces que me va a devolver a donde mi mamá y ella le dice que ya después de treinta y cinco años la garantía está vencida. Recientemente, me enteré de que no soy la única a la que han querido devolver. Nos hemos reído muchas veces con esto.

Ramiro y yo en Cerro Campana, un lugar que visitamos a. menudo siendo novios.

Suelo pensar que soy una bendecida por Dios. Siempre lo he sido, pero hasta el año pasado que tuve ese encuentro profundo con Él, pues creí que moriría, es que he tomado conciencia de lo que siento. Nací el día de los ángeles custodios, un dos de octubre. Por eso Regina Fuentes me ha dicho varias veces que tengo un batallón cuidándome. 

¿Y a dónde quiero llegar? A que la vida nos da la oportunidad de redimirnos. Y no podemos ser alguien en el trabajo y otra persona en casa. La coherencia de vida es fundamental para lograr una estabilidad en nuestras relaciones familiares y laborales. Si yo hubiera sabido esto hace quince o veinte años, cuánto sufrimiento y angustia me hubiera evitado. Pero lo importante es aprender de esas lecciones y querer cada vez ser mejores. No vivir recriminándonos por un pasado que ya no podremos cambiar. Lo que podemos cambiar es el hoy. Ni siquiera el futuro porque no sabemos si mañana estaremos aquí. La oportunidad de redimirnos es ahora. La oportunidad para ser mejores es hoy.

Y el otro mensaje que les quiero dejar es el del perdón. Si hay alguien que los ha ofendido, por favor, perdónenlo. No saben si mañana podrán hacerlo. Y si viven poniéndoles etiquetas a las personas, piensen que es solamente el amor el que puede eliminarlas permanentemente de sus vidas.

Aquí les comparto una meditación de los 10 minutos con Jesús que puede complementar este post.

Comments(11)

    • Julio Yeran

    • 3 meses ago

    Muy lindo escrito Tere!! La verdad es así y es una lástima que mucha gente no está al tentó de que hay que tener un balance en la vida entre familia y trabajo. Que tengas un feliz domingo!

    • Julio Teran

    • 3 meses ago

    Muy lindo escrito Tere!! La verdad es así y es una lástima que mucha gente no está al tentó de que hay que tener un balance en la vida entre familia y trabajo. Que tengas un feliz domingo!

    • Clarisa Kelley

    • 3 meses ago

    Hola Tere muy bonito el artículo y es verdad lo que dices que hay que tener balance en la vida con amigos, familia y el trabajo.

    • Nancy Giono

    • 3 meses ago

    Excelente reflexión de vida que todos debemos tener, el balance es muy importante.

    • Marta M

    • 3 meses ago

    Muy cierto Tere, todo tiene su tiempo, sabias palabras, hay que pasar la pagina y seguir adelante.
    Me encantan tus blogs

    • Markelda

    • 3 meses ago

    Hola Tere, la verdad que es muy cierto lo que escribes y lo peor es que lo hacemos muchas veces inconscientemente y sin medir el daño que podemos hacer etiquetando a las personas por situaciones diarias, las cuales ni siquiera tomamos el tiempo para saber porqué se dió o lo que es peor, la suposición.

    • Noris Vasquez-Vera

    • 3 meses ago

    Muy bueno el escrito Tere. Así es, hay personas que tienden a llevar cargas de rencores innecesarioso o le dan color a situaciones poco útiles. Sin comprender, que el que da El Paso prometo, es el que gana, y se libera, logrando paz y tranquilidad! Etiquetar definitivamente no es una buena práctica! Igual las personas cambian, ya sea para bien o para no muy bien.
    Felicidades Tere! Un abrazo cariñoso, Noris.

    • Aida Londoño

    • 3 meses ago

    Muy lindo tu escrito y tu testimonio. Nos hace recapacitar, la vida es corta y perdemos tiempo valioso con rencores y prejuicios. Hay que saber aceptar lo vi ido, aprender de los errores, y aceptar a los demás, ya que muchas veces tomamos a lo personal malas actitudes de otros, cuando e# más un problema interno de esa persona que no ha sabido solucionar. Observando podemos ayudarnos y ayudar a otros,a liberarnos de cargas inútiles.

    • Eugenio Piratelli

    • 3 meses ago

    Hermoso texto Tere, tu post reivindica además la labor de los educadores y maestros. Aquellos que saben ver en sus alumnos/discípulos diamantes brutos, y les abren los ojos del alma. Es fantástica la alquimia que puede lograr un buen maestro. Una profesión tan vital y tan poco considerada nuestra modernidad de prisa y producción.
    Cariños, hasta pronto.

    • Maria del Carmen Correa de Barés

    • 3 meses ago

    La vida no es perfecta, nadie sabe lo que nos espera ni el camino que tomaremos en nuestro recorrido.

    Por naturaleza humana queremos hacer todo a nuestra manera, pensando que podemos lograrlo aunque nos equivoquemos y nos lo hubieran advertido, pero esas equivocaciones y ese sufrimiento y esa angustia que “todos” experimentamos a través de nuestras vidas, son las que nos hace ser quienes somos hoy día: mejores personas y más coherentes en nuestro actuar.

    Así como para hacer una bella escultura hay que darle muchos golpes al cincel, así las equivocaciones y el sufrimiento nos permite encontrarnos con una mejor versión de nosotros mismos; entonces, maduramos y le damos gracias a Dios que no nos abandonó, al contrario, nos abraza con mas fuerza.

    Gracias Tere por esta meditación que que nos recuerda quiénes somos y de dónde venimos.

    • Mirta A. de De la Guardia

    • 3 meses ago

    Mi querida y admirada Tere, disfruto tanto lo que escribes, por la clara, sencilla y la fluidez con que describes esos momentos de tu vida, ademas me veo reflejada en muchos de ellos, con los mismos sentimientos de culpa/arrepentimiento/amor…y repito culpa. Yo trabaje fuera de mi casa por muchisimos años. Hoy te digo, reflexionando en lo profundo de mi, que
    no me arrepiento para nada. En mi tiempo, yo, queria y habia la necesidad de trabajar.
    Como soy mayor que tu, hoy te digo: DEBES ESTAR MUY ORGULLOSA, tienes una hermosa familia, y un grupo de grandes amigos/amigas que te quieren y admiran, lo he visto muy de cerca, te han mimado en tiempos duros, duros para ti. Tu has luchado como una gran GUERRERA, tienes el amor de toda tu familia y el cariño de muchos amigos y amigas. Dicen, que no es la cantidad sino la calidad de tiempo, tu has sabido dar y sigues dando mucha calidad. Ahora disfruta de ello!!! Yo estoy tratando de hacerlo tambien!

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