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Quiero compartir dos historias que, estoy segura, pueden lograr que muchos piensen: si ellas han podido, cómo yo no voy a poder vivir el presente sin angustiarme por un futuro que en este momento nadie sabe cuál será. 

Liliana Motta de Argüello y yo estudiamos en la misma escuela. Ya después, nos veíamos ocasionalmente. Pero hace tres años, a causa de una relación comercial, se fue estrechando mi amistad con ella y sus tres hermanos: Alfredo, Ernest y Roderick. Cuando me diagnosticaron cáncer de ovario, Liliana y yo nos reencontramos a raíz de la presentación de mi libro. A ella siempre le había gustado pintar, pero dejó de hacerlo cuando su mamá murió en el año 2003, después de batallar durante seis años con el cáncer.  

El lunes 19 de marzo, recibí un mensaje de ella, luego de mandarle el post «Tiempo de puertas adentro»: 

Gracias. Me gusta mucho leerlos. Manuel y yo tenemos el Covid19. Tu libro me ha ayudado a aceptarlo y tomarlo con paciencia. Nos lo detectaron el 17 de marzo. Los dos estamos en casa. Manuel tiene muchos dolores de cabeza… Tere, esto es muy fuerte. Favor, cuídate y no salgan de casa. CUÍDENSE. Quédense en casa.

Manuel falleció el jueves 26 de marzo en cuidados intensivos, mientras ella estaba todavía en casa. De él hablé en el post titulado: «La roca que nos sostiene». Los que lo leyeron saben cómo me afectó esa noticia.

Hace días, Liliana me sorprendió al enviarme por WhatsApp un dibujo inspirado en la escena de Jesús entrando a Jerusalén durante el Domingo de Ramos. En el mismo, con trazos finos y colores suaves, se recrea el momento con mucho realismo. Ella me dijo que lo hizo mientras el Santísimo estaba pasando por Panamá en el helicóptero que transportaba a monseñor José Domingo Ulloa. Me sentí feliz de ver que Liliana estaba renaciendo en medio del dolor. Tuvimos un intercambio de mensajes en el que me contó que, desde la muerte de Manuel, había sentido la presencia de su mamá. Sentía que ella la estaba acompañando en esas horas difíciles y que por eso había vuelto a pintar.

Liliana me envió el Domingo de Pascua de Resurrección una imagen de ella con su esposo y sus tres hijos. Al recibirla pensé que debió haber sido duro pintarla. Pensé en su fortaleza. En ese momento la admiré y me dije que quería escribir sobre esto, pero no sabía si ella me autorizaría. Como ven, sí lo hizo.

A continuación, en sus propias palabras, una historia familiar de Liliana:

Mi mamá se le presentó en un sueño a su mejor amiga. Su amiga le preguntó que qué estaba haciendo y ella le dijo que estaba de paso, que iba a visitar a su hermana. En ese momento mi mamá había muerto tres meses atrás. Su hermana había sufrido un derrame y estaba muy mal. Mi familia peruana, sobre todo estas dos hermanas, eran metafísicas. Descendientes de chamanes. Ambas habían acordado que, si una fallecía y la otra estaba enferma, se iban a buscar. Y eso fue lo que pasó. 

Mi mamá falleció el 26 de diciembre de 2003. Mi tía el 26 de marzo de 2004. Mi tía quería mucho a Manuel, y él murió también un 26 de marzo. 

Me ericé toda cuando leí esto. 

De inmediato le compartí la historia de mi papá, que falleció el mismo día y año en que nació mi hijo Juan Antonio: el 31 de octubre de 1988. Le dije que pasé años tratando de despedirme de él porque no había podido ir a su entierro. Liliana me respondió:

 Tere, yo pienso que uno no deja de despedirse. En metafísica, la muerte es transformación a cuerpo Luz. Luz que siempre estará contigo en los momentos difíciles. Y Luz que se compone en el todo con Dios. Como un renacer. Tú tenías un alma nueva en tu hijo. 

Liliana, que acababa de perder a su esposo, sin poder despedirse de él, confinada en su cuarto y sin la compañía de sus seres queridos, me confortaba a mí.

Ella ha sabido transformar su dolor en luz, que ahora nos regala en sus dibujos. Sus creaciones son la prueba de que uno no debe dejarse vencer ante nada. Hay que seguir en la vida, no importa los obstáculos que se nos presenten, por más dolorosos que estos sean.

Esta foto se la tomó Manuel a Liliana en el último crucero que hicieron juntos.

Liliana fue dada de alta por el MINSA el martes 14 de abril, diecinueve días después de la muerte de su esposo. Me escribió lo siguiente:

Cuando recibí la noticia, no te puedes imaginar cómo lloré de gozo, de alegría. Sobre todo, de agradecimiento a Dios, al Divino Niño y a la Virgen en forma de Fátima y Lourdes. Ahora es un nuevo comienzo para todos en mi casa. El joven que me llamó sintió como si lo hubiese abrazado. Rio conmigo. 

Este tipo de historias, así como mi propia experiencia con el cáncer, me reafirman que el dolor y el miedo a la muerte pueden lograr una transformación no solo espiritual sino física.

El dibujo que sigue es una creación de Leticia Almanza. Julieta de Diego de Fábrega nos puso en contacto por otro libro en el que estoy trabajando. Cuando a Leticia le diagnosticaron cáncer, trabajaba en el diario La Prensa como diseñadora gráfica e ilustradora. Tres años antes había tenido una caída de su balcón y tuvo una fisura en una costilla. Después la operaron de una hernia y posteriormente se le desprendieron tres ligamentos y tuvieron que intervenirla del hombro izquierdo, donde tiene tres clavos. Tuvo que hacer muchas terapias. Esto mermó sus recursos económicos y apenas le alcanzaba para pagar la hipoteca del apartamento. Mientras hacía la terapia del brazo izquierdo, se sintió una bolita en el pecho. Tuvo que pedirle dinero a una amiga para pagar la biopsia, que determinó que tenía cáncer de seno. En la cirugía le tuvieron que extraer veinticinco ganglios del brazo derecho, el cual quedó bastante lesionado. Resultó ser un cáncer muy agresivo. Así que no solo debía afrontar la enfermedad sino el apuro económico, que se agravaba. Ahora ambos brazos están afectados. Leticia me escribe:

Trogón collarejo por Leticia Almanza.

En ese momento yo quería arrancarme las greñas de la cabeza. No puede ser. Había pasado por todas las cirugías anteriores, las terapias y ahora me venía eso. Decidimos vender el apartamento que teníamos en el Cangrejo, que con mucho esfuerzo habíamos comprado. 

Leticia se mudó a Volcán, donde vivir era mucho más barato. Esto definió el curso de su vida actual. 

Después de conocer su historia, le dije que podía inspirar a muchas personas y que me gustaría compartirla en el siguiente post. Enseguida me dijo que sí. Transcribo sus palabras:

Ojalá que sirva para que las personas no se quejen tanto. Los problemas económicos siempre existen. En medio de una tragedia, uno tiene que buscar la paz, uno la tiene que buscar y poner de su parte. Uno tiene que seguir adelante porque seguimos aquí; aunque un pie nos haga falta, sin un trabajo, pero seguimos aquí. Yo no soy muy buena escribiendo. Qué bueno que usted pueda hacer esta conexión de personas que han sufrido tragedias y que hayan podido sacar lo mejor de sí. Mi mamá, quien fue mi cuidadora durante mi enfermedad y quien se lleva la estrella, me dice que yo hablo mucho y que parezco un carro viejo, que echo para adelante y para atrás cuando estoy hablando. Pintar y diseñar es lo mío. Todos tenemos una misión. Hasta el perverso, como Judas, lamentablemente. 

Todos tenemos ángeles que nos cuidan. En el caso de Leticia, su amiga Aura Elena Ferrer fue uno ellos. Durante el tiempo más difícil del tratamiento de quimioterapia, ella la alentó a que pintara. Le llevó a la casa lápices, colores pasteles, libretas y le dijo: «Eres demasiado activa, tienes que ocupar tu mente». Y fue así como comenzó a pintar. Pero el asunto no quedó allí. Aura Elena le dijo que por qué no presentaba una exposición en el Banco Nacional donde ella trabajaba. No la dejó pensar y la embarcó en esa aventura. 

Leticia luce una camisa confeccionada por su prima con la tela que su mamá le compró con los motivos de sus creaciones.

Leticia me dijo que en ese instante pensó: «¿Cómo podré con esto si no sé siquiera si voy a vivir?». Entonces Aura Elena la alentó otra vez y le dijo: «Ponlo como tu mayor reto por encima del cáncer». 

Y ella se dispuso a hacerlo, pensando que, por lo menos, si moría, quedaría algo suyo para que la recordaran, dejaría un legado.

Eligió pintar aves inspirándose en el deseo de libertad, de querer estar bien otra vez. En Volcán hay muchas aves exóticas, coloridas e iridiscentes. Leticia no las había visto antes. Los colores de estos animales son tan vivos que es muy difícil que la imprenta logre reproducirlos.

Otro de sus ángeles fue el doctor José Elías Vergara, ortopeda, quien la atendía por el accidente que había tenido antes de ser diagnosticada de cáncer. Él le dijo una vez algo que la hizo reaccionar: «El cáncer es como una gripe. No te puedes dejar. No tengas miedo. Tienes que luchar. Esto para ti es arroz con piña». 

En una de nuestras pláticas, Leticia me dijo:

Mis médicos no pueden creer la recuperación que tuve en Volcán. Me enamoré de la naturaleza. La relajación, el descanso, el frío y la tranquilidad económica fueron la clave.

A pesar de que aún siente molestias en ambos brazos, ella sigue pintando y lo hace con lápices de colores: «Uso esa técnica porque no tengo que pararme, buscar agua y limpiar pinceles. Así evito además oler el óleo, entre otras cosas. Es mucho más práctico. Claro que hay que dominarlo porque son colores fijos. Hay que saber mezclarlos para lograr esos matices». 

Colibrí montañés gorgiblanco pintado por Leticia Almanza.

Estoy convencida de que cada persona nace con al menos un don. Algo que la caracteriza y la hace sobresalir. Suele surgir en la infancia y adolescencia, motivado por la inocencia de esos años, despertado por algún profesor que supo incentivarlo o por nuestros padres que tuvieron el tiempo para alentarnos. Sin embargo, a veces ese don se reprime durante años, y pasa mucho tiempo agazapado, buscando el momento para salir a flote.

A veces esos dones renacen en medio del dolor, como es el caso de Liliana y Leticia. En mi caso, el cáncer hizo que me convirtiera en una escritora, mi sueño de la adolescencia, y que esté aquí compartiéndoles la historia de estas dos mujeres que me inspiran y que espero que los inspiren a ustedes. 

Ahora les pregunto: ¿Qué están haciendo con sus dones? ¿Lograrán que renazcan en este momento único que vive el mundo?

Me haría muy feliz que me los compartieran y, de contar con su autorización, podrían ser tema de alguno de mis próximos posts. 

En esta pintura Liliana me representa agradecida con Dios porque he superado los seis ciclos de quimioterapia. Me contó que su mamá llamaba a cada ciclo: las rocas. Por eso me sitúa a mí encima de ellas.

Comments(44)

    • María Gabriela Mendez

    • 3 meses ago

    Tere,
    Que lindo que hayas logrado compartir éstas dos bellas y reconfortantes historias.
    A Liliana la conozco desde la infancia y afortunadamente nuestra amistad se extendió a nuestras parejas.
    Como sobreviviente de cáncer de mama me identifico plenamente con las 3 y admiro cómo cada quien ha encontrado su forma de hacer catarsis y que lo estén pudiendo compartir.

      • Tere Dominguez

      • 3 meses ago

      Gracias Gaby por compartirme tu sentir al leer el post. Soy afortunada que ambas me hayan permitido contar esos capítulos de su vida.

        • Maribel Candanedo

        • 2 meses ago

        Gracias por compartir estas hermosas historias.

        A Liliana Motta, la conozco del gremio de agencias de viajes, muy luchadora y servicial!
        Que maravilloso que dentro de su pesar, este resurgiendo su arte dormido.

        Bellas las aves que pinta Leticia.

        Perfecto ejemplo de resiliencia de estas 2 mujeres, que a veces nos toca desarrollar para seguir adelante.

        Gracias por compartir, abrazos!

    • Annette Gisela Sayavedra

    • 3 meses ago

    Tere que hermosas historias, las vivÍ. Un abrazo.

      • Maribel Victoria de Suarez

      • 3 meses ago

      Me emociono tanto porque Leticia Almanza es mi hermana de la infancia, mujer luchadora, extraordinaria persona y con su Don muy marcado al plasmar las aves que son su inspiración.
      Ambas historias sonproducto de una enfermedad y nos enseñan a no tener miedo y luchar por la vida que Dios nos ha regalado a cada uno de nosotros
      Gracias por escribir estas Historias de Mujeres extraordinarias
      Maribel Victoria

      • Tere Dominguez

      • 3 meses ago

      Gracias por decírmelo.

    • Maru de Carles

    • 3 meses ago

    Hermoso, querida Tere! Cómo es posible que de historias tan debastadoras, puedan surgir vidas llenas de luz y renacidas?. Sólo Dios hace caminos rectos!
    El Señor siga bendiciendo tus manos, para que puedas transmitirnos esos testimonios, que son regalos de amor.

      • Tere Dominguez

      • 3 meses ago

      Nos reencontramos el año pasado debido al cáncer y me apoyaste todo el camino. Hoy sigues aquí alentándome.
      Gracias Maru, me inspiras a seguir escribiendo.

    • Anni Zerpa

    • 3 meses ago

    Estimada Sra. Tere gracias por compartir esta tan emotiva historia, en medio de la tristeza de la despedida y de las circunstancias en la que esa despedida se dio, se siente tanto amor en el relato que es como un bálsamos para el alma. Agradezco y bendigo a sus amigos y a usted por abrir sus corazones y mostrarnos distintas dimensiones del amor – Anni Zerps

      • Tere Dominguez

      • 3 meses ago

      Bellas tus palabras Anni. Esta frase en especial me encantó «…mostrarnos distintas dimensiones del amor». Estoy feliz que las redes hayan servido para ponernos en contacto. Ahora solo falta conocernos personalmente.

    • Belkis Jiménez

    • 3 meses ago

    Muy lindas historias. Gracias por compartirlas. Mil bendiciones 🙏🙏🙏🌹💚

    • Maribel Ortiz

    • 3 meses ago

    Tere, enhorabuena por tu blog. Escribir es una delicia. Ser correspondida, más. Esa recuperación espiritual de tus seguidores, un premio a la constancia.

      • Tere Dominguez

      • 3 meses ago

      Gracias Maribel por tus palabras tan alentadoras. Disfruto escribir y le doy gracias a Dios por este don que hoy me permite contar estas historias.

    • Aida. Vargas

    • 3 meses ago

    Siempre es alentador para nuestras vidas el conocer historias reales q nos ayudan a crecer , creer q siempre hay una luz al final del camino y q aunque parezca q el final esta cerca Es un nuevo motivo para empezar

      • Tere Dominguez

      • 3 meses ago

      «Un nuevo motivo para empezar», me quedo con esta frase. Es lo que viene después de cada prueba o escollo que se nos presenta en la vida. Lo que sino está permitido es paralizarnos.
      Gracias por escribirme.

    • Antonio Enriquez

    • 3 meses ago

    Muy impresionante y estimulante, para seguir, no diría luchando, sino caminando por la vida!
    El camino muchas veces será plano, habrá muchas cuestas y barrancos, pero no olvidemos de mirar alrededor y apreciar la belleza que nos rodea en nuestro andar.

      • Tere Dominguez

      • 3 meses ago

      Gracias por compartirme tu sentir al leer el post.
      Me alienta a seguir escribiendo.
      Me gustó mucho la comparación que haces de la vida con un camino y la importancia de mirar alrededor.
      Tienes dotes de escritor. A lanzarse a eso.
      Un abrazo.

    • Angela Healy

    • 3 meses ago

    Muy inspiradoras historias reales. Leticia pinta fenomenal! Y pensar que lo hace con lápices de colores! Wow!
    Gracias Tere por hacernos llegar sus fortalezas que transforman los malos ratos en inspiración.

      • Tere Dominguez

      • 3 meses ago

      Gracias amiga por escribirme en el post. Y sí, Leticia pinta fenomenal. Le tenemos separado dos pinturas a ver cuando las puede mandar por fletes chavales.
      Estoy feliz que las historias de Leticia y Liliana te hayan inspirado.

    • Giselle de Motta

    • 3 meses ago

    Que hermoso post Tere. Me encantá ver como mediante tus post les das esperanzas a todos por medio de los testimonios de personas que han pasado por momentos tan tristes y lográn salir adelante al igual que tú. Éste post en especial me ha traído tantos recuerdos de mi querida suegra tía Rosita ,que fue siempre el pilar de la familia,siempre preocupada por todos y en estos momentos cuando ninguno de nosotros pudimos estar con Liliana físicamente para consolarla a sido ella y Dios quien le han dado la fuerza para seguit adelante.

      • Tere Dominguez

      • 3 meses ago

      Gracias Giselle por este testimonio. Definitivamente ha sido así. Este post ha sido escrito con mucho amor. El domingo que se lo leía a Ramiro antes de subirlo todavía lloraba. Lloré escribiéndolo.

    • Magaly

    • 3 meses ago

    Que lindas historias con un aprendizaje de nunca dejarse vencer ante cualquier adversidad y ejemplo de que solamente con el amor de Dios podemos salir adelante❤️ Gracias Tere x compartir conmigo tus posts que me enseñan a ser mas humilde y agradecida con lo que Dios me da cada dia.

      • Tere Dominguez

      • 3 meses ago

      Gracias Magaly, me inspiras a seguir escribiendo.
      Tu también eres un ejemplo de lo que es confiar en Dios, ponernos en manos de él.

    • Analisa Gonzalez

    • 3 meses ago

    Tere: Esta muy emotivo y son historias cortas, fáciles de leer y entender pero que llevan un mensaje muy profundo, que a menos que seas de piedra, te tocan el alma. Necesitamos personas como tu para llenar nuestras vidas de cosas positivas, hay demasiado dolor y maldad en este mundo, y historias cómo estás nos alientan a ser mejores personas a sacar lo bueno de cada uno y ser ser agradecido con las pequeñas cosas que nos brinda la vida y lo que nos regala Dios todos los días . Gracias por estos escritos que vienen llenos de realidades pero sobre todo de esperanza. Un abrazo

      • Tere Dominguez

      • 3 meses ago

      Gracias Analida por tus palabras que me inspiran a seguir escribiendo.
      Como ya te he dicho, espero ver pronto algún cuento, novela, ensayo, tuyo.
      Escribes realmente hermoso.

    • Aida Londoño

    • 3 meses ago

    Tienes el don, Tere, de comunicar ideas, mensajes, historias, de manera sencilla, logrando siempre llegar al lector y transmitir sentimientos positivos, hacer que uno cuestione sucesos y se adentre en lo íntimo a buscar el objetivo de nuestra existencia. Historias que de un hecho triste te llevan a encontrar el camino a la superación. Lo has logrado!!!🤗

      • Tere Dominguez

      • 3 meses ago

      Aida, gracias por tus palabras que me inspiran a seguir escribiendo.
      Me llena de satisfacción que el post provoque en ti esos sentimientos.
      Yo fui honrada en que Liliana y Leticia me permitieran contar su historia para que otros muchos se inspiren.
      Un abrazo.

    • Eduardo Molino Paz

    • 3 meses ago

    Tere muchas gracias por los mensajes que nos regalas en estas historias. La «enfermedad» es la protagonista en ambas. Liliana y Manuel contrajeron el COVID. Manuel falleció y Liliana y sus hijos no pudieron estar con él para cuidarlo y despedirse. Hoy Manuel es la luz que ilumina el camino de Liliana y su familia. La luz de la fotografía que nos compartes de Liliana y que fue tomada por Manuel en el crucero, representa la FE que tiene Liliana y que le da la FORTALEZA para trasmitir mensajes de FE y ESPERANZA en sus pinturas. Leticia por su parte, ha encontrado tambièn su manera de expresarse. Su dolor lo convirtió en una mezcla de colores y diseños que al mirarlos nos invitan a amar la vida y a agradecerle a DIOS por tanto y por todo.

      • Tere Dominguez

      • 3 meses ago

      Hola Eduardo, esa interpretación que haces de la foto de Liliana es impactante. Igual, en el caso de Leticia. Le pedí a ambas que entraran a leerlo.
      Gracias por tomarte el tiempo de escribirme y compartir tu sentir al leer el post.

    • Miriam velez

    • 3 meses ago

    Mil y mil bendiciones sra tere!¡..como siempre se sobra con esos escritos…!¡..FELICITACIONES!¡¡su gran admiradora: Miriam Velez..🙏🙏👍

      • Tere Dominguez

      • 3 meses ago

      Hola Miriam, gracias por escribirme.
      Me alientas a seguir escribiendo.
      Espero que te encuentres muy bien.

    • Regina Fuentes

    • 3 meses ago

    Tere que regalo para Panama y para el mundo contar con unas mujeres tan valiosas como Liliana y Leticia. Tendran un premio eterno muy grande!! Ya aqui son testimonio de vida que mueven a detenerte a pensar como correspondes a los dones recibidos. Ellas han dado mas importancia al ser que al tener. Pido a Dios que muchas personas aprendamos como ellas a descubrir el tesoro que encierra un dolor. Y tambien pido por ellas para que sigan adelante.

      • Tere Dominguez

      • 3 meses ago

      Gracias Regina por tus palabras. Les he pedido a ambas que entren a leer tu sentir al conocer su historia.
      Me llegó hondo esto que escribiste: «descubrir el tesoro que encierra el dolor».
      Yo tratará de seguir compartiendo este tipo de historias.
      En el año transcurrido desde que me diagnosticaron con cáncer he conocido a tantas guerreras. Cada una con una historia hermosa. Siempre hay quienes se dejan sumir por el dolor, pero en los grupos en que estoy, lo que prevalece es la esperanza, el confiar primeramente en Dios, en su hijo: Jesús en ti confío.

    • Myriam Lemos de Pretto

    • 3 meses ago

    Tere cuando leo historias tan profundas de cierta forma me identifico .
    Nuestra vida hay perdidadas que te duelen el alma , enfermedades que nos enseña tenemos una fuerza interior fuerte y es cuando tomamos más que nunca la mano de Dios.
    Tenemos momentos felices e inolvidables .
    Mira que cosa el año 1988 que nació Juan Antonio fue el mismo año que perdí a mi mami .
    Se fue al cielo una alma maravillosa y vino al mundo otra alma maravillosa tu hijo que me dio una ternura cuando lo conocí .
    Que cosas tiene la vida te conozco hace tantos años pero jamás estuvimos tan unidas como este tiempo que te diagnosticaron cancer .
    Pero tú has convertido esta experiencia en una riqueza espiritual inmensa y has logrado identificar muy claro la misión que Dios te ha puesto de ayudar a otros y ser una verdadera inspiración .
    Estas dos historias de Leticia y Liliana son extraordinarias y dignas de compartirlas .
    Son una verdadera enseñanza de vida .
    Más adelante me encantaría conocer a Leticia y a Liliana .
    Bendición

      • Tere Dominguez

      • 3 meses ago

      Hola Myriam, que especial conocer que perdiste a tu mamá también en 1988. Hoy intercambiaba con otra guerrera temprano en la mañana que lo bueno del cáncer es que nos ha hecho más humanas, más conscientes del dolor, que cada minuto cuenta; eso nos permite apreciar las amistades que se sienten sinceras como la tuya. Además nos hace más fuerte en este momento ya que de una forma u otra nosotras perdimos nuestras libertades mientras nos hacían quimioterapia. Por otro lado, tu fortaleza espiritual de alguna forma se me contagió. Fuiste un soporte invaluable. Leticia y Liliana están leyendo estos comentarios. Les he pedido que lo hagan. Así que una vez que pasemos esta cuarentena y se restablezcan las reuniones grupales podemos organizar algo. Les estoy agradecida a ambas por dejarme contar su historia que está inspirando y motivando a tantos.

    • Maria del Carmen Correa de Barés

    • 3 meses ago

    Hola Tere,

    Tus escritos son refrescantes e inspiradores, alimentan el alma! Sacan lo bueno que hay en nosotros…

    Un abrazo a las protagonistas, Liliana y Leticia, mis respetos 🙌.

    Creo que ya no puedes parar Tere, estás montada en esta ola maravillosa de la escritura con una pluma llena de energia positiva.

    Felicidades!…

      • Tere Dominguez

      • 3 meses ago

      Así es Maricarmen, ya no puedo parar. Dios lo ha querido así: que use mis dones para contar la historia de otros que a la vez motiven e inspiren. Ya tengo dos más en curso a raíz de este blog.
      Liliana y Leticia merecen también mis respetos. Les estoy agradecidas que me hayan honrado en poder contar esos capítulos de sus vidas.
      Un abrazo.

    • Denise Arosemena

    • 3 meses ago

    Gracias Tere por tus escritos. Estas dos historias me llenan de inspiración y esperanza. Hay luz en medio del dolor.
    Síguenos deleitando con tu Don de la escritura. Un fuerte abrazo.

      • Tere Dominguez

      • 3 meses ago

      Me alegro que el post te haya llenado de inspiración y esperanza.
      Tus palabras me alientan a seguir escribiendo.

    • Maria Eugenia Ballivian

    • 3 meses ago

    Tere tus escritos llegan al alma, nos alientan a seguir adelante con fuerzas y dando gracias a Dios por lo que tenemos. No dejes de escribir!

      • Tere Dominguez

      • 3 meses ago

      Hola María Eugenia, gracias por alentarme. Solo le pido a Dios que me siga inspirando y encontrar las palabras adecuadas. Hay días que no puedo escribir pero de pronto me va entrando un ansia y las ideas se tejen en mi mente por días hasta que las puedo plasmar en el papel.

    • Iridel Castrellon Diez

    • 3 meses ago

    Me impactaron esas historias y que bueno hayan sido compartidas para darles aliento , Fé y esperanza a los que más lo necesiten ! Estoy segura que ahora Manuel representa una estrella en el cielo que guiará a Liliana y a sus 3 hijos por siempre ! 🤗🙏

    • Lanny

    • 3 meses ago

    Dos historias impactantes. Una de actualidad, pues es la inesperada realidad que de golpe están viviendo muchas familias en el mundo. Por eso da tanto pesar que aún haya gente que no toma en serio esta enfermedad. La otra, de renacimiento y qué bello que sea a través de ese fantástico don que permite inmortalizar la belleza de las aves.

    Ambas son admirables ejemplo de resiliencia. Sabiendo que están leyendo los comentarios, les dejo sendos abrazos.

    • Maribel Candanedo

    • 2 meses ago

    Gracias por compartir estas hermosas historias.

    A Liliana Motta, la conozco del gremio de agencias de viajes, muy luchadora y servicial!
    Que maravilloso que dentro de su pesar, este resurgiendo su arte dormido.

    Bellas las aves que pinta Leticia.

    Perfecto ejemplo de resiliencia de estas 2 mujeres, que a veces nos toca desarrollar para seguir adelante.

    Gracias por compartir, abrazos!

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