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Ya perdí la cuenta de cuántas mujeres he conocido hasta ahora que han atravesado o están todavía en tratamientos de quimioterapia. La mayoría llegaron a mi vida en este último año, una vez había terminado los seis ciclos de mi protocolo. 

Las vivencias que más me han marcado son las de aquellas que teniendo todavía hijos pequeños o en edad escolar, son diagnosticadas de cáncer. No sé cómo hubiera podido yo abrir mis puertas en una circunstancia así. Es algo que no puedo siquiera imaginar.

En este post quiero hacerles honor a algunas de ellas, que a su vez representan a muchas otras a las que llamo las súper guerreras. 

Emi Rodríguez de Portugal 

Conocí personalmente a Emi el día de la presentación de mi primer libro Te ofrezco mis puertas. Ya nos conocíamos virtualmente en el grupo de WhatsApp Guerreras vencedoras. Recuerdo que fue muy emocionante vernos ese día y conocer también a su esposo. Su cabello ya le había vuelto a crecer. Todo comenzó en diciembre de 2017, cuando la operaron y seis días después fue diagnosticada con cáncer de mama triple negativo. Su hija Eliana tenía en ese momento tres años y medio. Ahora tiene seis años y un mes. Ha sido una batalla que no se ha detenido en casi ya tres años. Ha tenido múltiples metástasis, la última de ellas en el cerebro, para la cual acaba de terminar una ronda de 10 radioterapias. No sabe qué vendrá después de esto. 

Hace unos días, cuando le dije a Emi si podía mandarme una foto con su hija para ilustrar el post, y le compartí de qué trataría el mismo, ella me dijo:

“Eliana es mi mayor bendición. Ella es mi motivación para no caer ni entregarme. Me da fuerzas, alegrías y hace que vea el cielo brillar entre tanto que ocurre. Sin ella no sé si mi fe o mi actitud sería igual”. Y yo me pregunto, ¿qué pensará Eliana de lo que ha vivido con su mamá con cáncer? 

Además de su permanente sonrisa y su espíritu luchador, Emi es muy devota de Santa Rita y de la Virgen de Lourdes.

Eliana estuvo de cumpleaños hace poco y le envié de regalo Chachalaca y su viaje inesperado. Emi por esos días no se sentía muy bien.  Pasó un mes hasta que pudo leerle el cuento a Eliana. Cuando lo hizo me escribió: “Tere… acá tienes una fan. Logré leerle el libro a Eliana. Y no lo suelta”. Me mandó una grabación de su hija diciéndome que me quería conocer. Yo también quiero conocer a esta pequeña guerrera.

En su cuenta de Instagram @mamaenarmonia, Emi comparte capítulos de su vida cuando se siente bien para hacerlo. Estas palabras en especial me impactaron: “Yo soy sobreviviente, no porque me haya curado, lo soy porque he salido adelante de muchas situaciones. Y conmigo son sobrevivientes también todos los que me han acompañado física o espiritualmente cada día. Tengo mi capa puesta para seguir luchando…”.

Foto tomada el día que Emi le leyó el cuento a Eliana.
“La bendición más grande que puede tener una persona, aparte de la salud, es tener a quien amar. Y yo tengo dos… Mi sol brilla hoy entre nubes un poco grises, sé que pronto el cielo volverá a ser azul”. Emi de Portugal.

Irma Arías de Fábrega

Irma es cuñada de una amiga de la infancia. Hace unos años me enteré de que había tenido varias metástasis de su cáncer primario. El año pasado, cuando me invitaron a entrar al grupo de WhatsApp Guerreras vencedoras, noté que Irma formaba parte. Sin siquiera conocerla bien, solo con lo que había escuchado de ella sobre cómo había enfrentado su diagnóstico, la admiraba. Pero al entrar al grupo y ver sus consejos a nuevas integrantes, entre esas yo, la puse enseguida en un pedestal mayor.

Hoy hace ya 14 años de ese momento. Ha pasado por múltiples tratamientos de quimioterapia y radioterapia, cirugías, múltiples metástasis en diferentes partes del cuerpo y una craneotomía. Actualmente está en tratamiento por la última metástasis en el pulmón. 

Hace unos meses tuvimos un intercambio de mensajes y también conversamos largo sobre lo que le había pasado. Irma fue diagnosticada con cáncer de seno grado tres invasivo con solo 35 años. Sus hijos varones tenían uno, cuatro, siete y nueve años. El día que hablamos me dijo: “mis probabilidades de sobrevivencia no eran las mejores. Lloré ese día pensando cómo le iba a dejar esos cuatro pequeños a mi esposo. No podía dejar de pensar que moriría. Sin embargo, al día siguiente me llené de mucha fe y pensamiento positivo, y arranqué la batalla acompañada de mi maravilloso esposo y mis padres incondicionales”. 

El día que conversamos me conmovió esta frase: “he vivido feliz y como si nada gozando de la vida que Dios me ha regalado. Siento que me mandó una misión en la vida que es ayudar a todo el que pasa por esto”.

Irma me hizo ver que el cáncer definitivamente es una enfermedad como cualquier otra a la que hay que enfrentar utilizando los recursos de la medicina moderna, pero que sin el apoyo de la fe y la familia no sería posible. Ella es muy devota de la virgen de Guadalupe y Jesús de la Misericordia. Jesús en ti confío es la frase de piedad que siempre utiliza en el grupo. Yo también la he hecho mía, porque sin Jesús nada es posible. 

Foto tomada tres días antes de que fuera diagnosticada. 
“A todos les digo que la fe y el pensamiento positivo pueden más que el cuerpo y prueba de eso soy yo”. Foto tomada el día del primer campanazo cuando terminó la primera radiación de seno y axila, en febrero de 2007. 

Maky Carvajal de Sousa

Supe de Maky a través de Isabella Tribaldos porque quería regalarle Te ofrezco mis puertas ya que estaba por iniciar quimioterapia por cáncer de seno. Era junio de este año, en plena pandemia. Isabella mandó a buscar el libro a mi casa. Una vez que se lo entregó nos puso en contacto a Maky y a mí. Desde un inicio me di cuenta de que Maky iba a abrir sus puertas con determinación y así ha sido. Esos días intercambiamos muchos mensajes de voz y texto, hasta que finalmente ingresó al grupo de las Guerreras vencedoras y también al otro grupo del que formo parte, las Muñecas valientes. 

Maky fue diagnosticada con cáncer de seno triple negativo el cual es muy agresivo. Sus hijos tienen ocho y tres años. Su tratamiento es por cinco años. Cuando se le cayó el cabello, empezó a decorar los turbantes que iba a usar hasta que se le ocurrió la idea de que podía ser de interés para otras mujeres. En la cuenta de instagram @turbansandmorepty vende turbantes decorados por ella misma. La verdad no sé cómo en medio de una quimioterapia y con dos hijos pequeños puede tener este negocio, y con el dinamismo con que lo ha emprendido. En poco tiempo ya tiene más de 2000 seguidores. Los invito a que visiten su cuenta. 

Por si fuera poco, Maky atravesó otra prueba: fue diagnosticada con Covid-19 estando en quimioterapia. Estuvo hospitalizada sola en un cuarto por dos semanas. Estuvimos muy preocupadas por ella. Pero nunca perdió su buen ánimo a pesar de esa dura prueba. Maky es para mí un ejemplo de que uno puedo reinventarse en cualquier momento de la vida. Lo importante es ser optimistas y disponernos a sacar lo mejor de cualquier prueba, no importa cuál sea.

Maky con sus dos hijos luciendo sus ya famosos turbantes que no solo los usan mujeres en quimioterapia, sino que ahora en pandemia están siendo adquiridos para cubrirse el cabello en las salidas.
Maky con su familia.

Mélida Sosa

Mélida fue diagnosticada con cáncer de ovario en estado avanzado en marzo de este año. Tenía en ese momento 41 años. Cuando la operaron el cáncer estaba regado en varias partes de su cuerpo. Yo supe de ella por primera vez el 30 de abril gracias a una sobrina a la que quería regalarle Te ofrezco mis puertas. Este fue el mensaje que recibí:

“Hola, tía, espero que estén todos bien por casa.  Te escribo porque estoy tratando de conseguir tu libro para una amiga. ¿Sabes dónde puedo encontrarlo? Quiero regalárselo en físico. Tiene cáncer. Hace poco la operaron. Inició quimio. Está recién con el pelo caído… quiero animarla. Sé que tu libro la va a ayudar”.

Mi sobrina me dijo que eran mejores amigas, desde kinder.  Amigas casi hermanas. Que el grupo estaba apoyando a Mélida pero que era muy fuerte. “Primera de nosotras que pasa por algo así”, me dijo.

Coordiné la mensajería y al día siguiente mi sobrina se lo había entregado. Nunca pude hablarle, aunque me puse a la orden. Varias veces pregunté por ella. Después supe de Mélida por dos sobrinas más que también la conocían.

Mélida falleció la madrugada del lunes 3 de agosto a los 42 años cumplidos en el mes de julio y solo cinco meses después de su diagnóstico. Cuando supe que su hija tenía nueve años quedé impactada. Ese día me puse a llorar. No la conocía, pero lo sentía en lo más hondo de mi ser. 

Cada vez que conozco algún caso así, de alguien tan joven, me es muy difícil, pero poco a poco me voy fortaleciendo para poder ayudar en lo que pueda. Siento que es lo menos que puedo hacer por estar entre el 15 % cuyo cáncer de ovario es descubiero en estadio temprano. 

Le doy gracias a su esposo por haberme facilitado las fotos que están en este post. Espero que su hija el día de mañana sepa que su mamá tuvo amigas que se preocuparon por ella y que siempre la recordarán. Que sepa que su mamá será por siempre una súper guerrera. 

Mélida con su hija.
Mélida con su esposo e hija.
Dedicatoria del libro que mi sobrina le regaló a Mélida.

Comments(6)

    • Myna rojas Pardini de carles

    • 2 semanas ago

    Tere, demasiado profundo,… Cada una nos cuenta una historia de lucha, admiración y amor. Dios y La Virgen siempre les acompañe

    • Markelda

    • 2 semanas ago

    Gracias por compartir estas vivencias llenas de esperanza y fe para toda persona que pueda ser diagnosticada de cáncer y por abrir tus puertas y siempre estar dispuesta en ayudar.

    • P. Juan Carlos

    • 2 semanas ago

    Conmovedor!

    • María Isabel Arenas

    • 1 semana ago

    Con este escrito podemos evidenciar que cada vida tiene un valor incalculable. Gracias a Tere y a todas las demás por compartir sus historias y aportarnos grandes lecciones de vida. Un fuerte abrazo 🤗

    • Xenia García

    • 1 semana ago

    Sin palabras. Ha llegado a mi corazón. Ofrezco mis oraciones por todas las guerreras. Con cariño, Xenia

    • Karem Angulo

    • 1 semana ago

    Gracias por compartir estas grandes historias.. un abrazo a todas. Y uno más especial a maky que tengo el placer de conocerla a ella y a su esposo.. animo aquí estare para seguir rezando por tí..

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