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Poetada post

El sábado 15 de agosto, Julieta de Diego de Fábrega, la moderadora en la presentación de mi libro Chachalaca y su viaje inesperado, en el marco de la FIL Panamá 2020, me preguntó:

—¿Sentiste lo mismo cuando recibiste Chachalaca que cuando abriste el primer ejemplar de Te ofrezco mis puertas?

Dudé al responder.

En el seminario-taller Escriba y Publique su Libro, la profesora Ileana Gólcher recomienda que el recibimiento de un libro es un evento que debe celebrarse con bombos y platillos:  esperar el camión, tomarse fotos y videos en el momento que se reciben las cajas. Con Te ofrezco mis puertas pude hacerlo. Recuerdo estar esperando el camión en las oficinas de Porta Norte en calle 50, donde me darían un espacio para guardar las cajas. Se había retrasado por un choque en el Corredor Sur. Esperé por más de dos horas en compañía de Gloria Delgado, quien tiene su oficina en el mismo edificio. Nos habíamos visto en algún evento social, pero ese día ella me invitó a esperar en su oficina y nos pudimos tratar más. Incluso, gracias a ella conocí la plataforma de Cuanto, que es la que uso para vender actualmente mis libros en Panamá. Ella me explicó cómo funcionaba. Cuando el camión llegó, fue Gloria la que me tomó las fotos y videos que después compartí en redes. Fue una emoción muy grande a la que pude dedicarle toda la atención que se merecía.

Pero con Chachalaca y su viaje inesperado me costó decidir la cantidad de libros a imprimir porque dada la situación económica del país no quería arriesgarme. Además, no tendría una presentación donde pudiera vender y firmar los libros. Al ser todo virtual, las ventas se complicaban. Así que antes de tomar una decisión, empecé a abordar a amigos y familia como una forma de preventa. Sobre todo, a los que habían visto nacer este cuento bajo el nombre de Pava crestada en julio del año pasado. De esa forma pude finalmente tomar una decisión. 

Ahora bien, las entregas me las harían parcialmente, ya que la imprenta no estaba trabajando a toda capacidad. Había además la limitante de que los sábados no podían operar. La primera entrega sería el viernes 7 de agosto en la tarde. 

Una de las personas que abordé fue a Ana Margarita de la Guardia de Jaramillo, pensando que el libro le podría interesar para Emma Sofía, su nieta. Fue el jueves 6 de agosto en la noche. Sabía que desde el inicio de la cuarentena estaba viviendo en El Valle. Enseguida me respondió que sí le interesaba y también me dijo que al día siguiente vendría a la ciudad porque Miguel, su hermano, estaba muy mal y había pedido verla para despedirse.

Si bien Miguel había sido diagnosticado con cáncer de páncreas el 14 de junio de 2018, había sobrellevado todo muy bien. Pero sabemos lo que significa recibir un diagnóstico de este tipo de cáncer que no tiene cura. No hay un tratamiento probado, solo existen protocolos para alargarle la vida al paciente. Miguel se había mantenido activo y con mucho ánimo a pesar de los diversos ciclos de quimioterapia que había tenido que atravesar.

Al recibir el mensaje de Ana Margarita, lloré desconsoladamente. Por esos días nos habían llegado noticias de que no estaba bien, pero después las habían desmentido. Así que el mensaje de Ana Margarita me descompuso por completo. Estaba en el cuarto con Ramiro y, al verme llorar así, me preguntó qué pasaba y se lo dije. Él también se afectó muchísimo. 

Ellos son parte de una familia de once hermanos. Yo me había graduado con su hermana Mary Grace. Pero a Miguel, por ser mayor, no lo había tratado. Y fue en un viaje que hicimos en enero de 2019 cuando realmente compartí con él y su esposa Maribel.  Ramiro y yo nos unimos al grupo por invitación de unos amigos en común: Ani e Ilán Rakah. En ese viaje nos divertimos mucho y pude conocer a dos de sus hijos, Victor y Vanesa y a su nieto Bradley. Su esposa Maribel siempre sonreída y apoyándolo en todo. Ana Margarita estuvo también en el viaje con su esposo Enrique Jaramillo y Emma Sofía, su nieta. Así como su hermano Alonso con su esposa Maribel Orillac y su nieto. En ese viaje Miguel fue incansable. Siempre con alguna broma y algún plan para el día. Lucía saludable. Nadie pensaría que llevaba a cuestas un diagnóstico así. Siempre que nos tomábamos una foto decía: «1733». Y ya después de unos días todos decíamos lo mismo. Todavía hoy al tomar una foto lo digo mentalmente y lo recuerdo. 

Vestidos de negro Maribel y Miguel. A la derecha de ellos, Ani e Ilan Rakah, amigos de toda una vida.

En ese viaje lo admiré muchísimo por cómo sobrellevaba su enfermedad. Recuerdo que un día me quedé conversando con él después del almuerzo y le pregunté cómo se sentía; me dijo: «quitando lo malo, excelente». Me encantó esa frase y después supe que siempre la utilizaba. 

En este viaje disfrutamos todos los días estar juntos.

A fines de febrero del año pasado, después de un seguimiento por un quiste líquido que me habían visto unos meses atrás en los ovarios, me dijeron que me tenían que operar ya que en ese momento se veía una masa compuesta. Me operaron y empezó mi caminar como paciente de cáncer de ovario e inicié la quimioterapia en el mes de junio.

Menos de dos meses después de ese viaje sería diagnosticada con cáncer de ovario. La vida de Miguel y la mía se entrelazarían de manera insospechada.

Miguel fue uno de los más fieles integrantes del grupo de WhatsApp Mi aventura, que había formado para mantener a amigos y familia informados de los avances en mi tratamiento. Comentaba muy a menudo los mensajes que compartía. Y muy especialmente los cuentos que escribí, pues yo los compartía primero con este grupo. Uno de sus mensajes fue sobre «Positano», uno de los relatos que estoy pensando publicar también ilustrado. Estas fueron las palabras de Miguel:

Buenos días, Tere. Me gustó el relato, descripción y narrativa de la mariposa musical. Una mezcla de realidad y fantasía con frases cortas y de lectura rápida. Tienes talento. Quedé con ganas de más. Felicitaciones. 

Atesoro este otro mensaje que me escribió en julio del año pasado:

Siempre presente en mis oraciones. Me encanta tu actitud y optimismo, dos elementos fundamentales para vencer cualquier cosa. 

Ese día le respondí:

Le doy gracias a Dios por la fuerza que me ha dado, por la familia y amigos que tengo alrededor. Especialmente por Ramiro y mis hijos. Soy una afortunada por donde sea que mire. Tú eres un ejemplo a seguir para mí.

Sostuvimos largas charlas. Una de esas fue en el quinto ciclo de quimioterapia, uno de los días que peor me sentía, cuando la ardilla, como ya saben que me dice Ramiro, estaba literalmente desfallecida. Ese día, Miguel me dijo que siempre le había gustado escribir y me pidió que le mandara información de los cursos que yo había tomado y eso hice. Después de la charla con él, me sentí mejor. Los malestares desaparecieron. 

En la presentación de Te ofrezco mis puertas, Miguel y Maribel estuvieron en primera fila. Al día siguiente, el 20 de noviembre de 2019, me escribió:

Hola Tere, para felicitarte por la excelente, amena y fluida presentación de tu primer libro. Ahora mismo en CHOP, iniciando un nuevo ciclo de quimioterapia y tu libro me acompaña. Te confieso que recordé mi proceso y afloraron muchas lágrimas. Sigo su lectura. Felicitaciones por tu libro, gran esfuerzo, tu tenacidad es única y fuente de inspiración. (Él me autorizaría después a utilizar esta reseña en redes).

Esta fue mi respuesta:

Gracias, Miguel, por tus palabras. Me has hecho llorar y gracias por compartirme tu sentir. Estoy a la orden para lo que necesites. Estoy muy contenta de que hayas ido a la presentación. 

Martes 19 de noviembre de 2019 en la presentación de mi primer libro, Te ofrezco mis puertas. Ese día por la cantidad de personas que había no pude dedicarle su libro. Al día siguiente coordinamos y me invitó a su casa para hacerlo.

Después de la presentación de Te ofrezco mis puertas, medité mucho sobre si mantener o no Mi aventura. Él era uno de los que quería que lo hiciera y me escribió:

Quiero continuar en mi aventura. Lo que tú decidas está bien conmigo. También tienes la opción de darte una merecida sabática, especialmente porque la novela que viene demanda mucha energía y agota.

Así fue como, al enterarme por Ana Margarita de que Miguel había empeorado de esa forma, me dije que quería que ella le llevara un ejemplar de Chachalaca y su viaje inesperado, que él había conocido como la Pava crestada. Los libros me los iban a entregar en la tarde del viernes 7 de agosto y Ana Margarita vendría a la ciudad para verlo y ese mismo día se regresaría a El Valle. Así que al día siguiente bien temprano lo primero que hice fue llamar al señor Diego Congote de Printex para pedirle al menos dos libros para las diez de la mañana. Le expliqué el motivo y me dijo que haría todo lo posible.

Miguel de la Guardia murió el martes 11 de agosto después de veintiocho meses desde su diagnóstico de cáncer de páncreas. La última vez que intercambiamos mensajes fue a inicios de junio de este año, después de mi trombosis debido al catéter por donde me habían pasado la quimioterapia. Le comenté que una de las opciones era hacer una intervención para destapar la vena obstruida. Esto fue lo que me respondió:

No te apures, ni te preocupes. Yo pasé por eso hace un mes y me pusieron un filtro de vena cava. Lo bueno es que tus exámenes salieron bien, que bendición. (Se refería a los exámenes que me tengo que hacer cada tres meses por los próximos cinco años).

Yo le respondí:

Gracias, Miguel, por decírmelo. No sabía que habías pasado por eso, pero bueno, tú tienes mucho que contar. Y eres de admirar. Fuente de fortaleza. Sí, lo mejor es que mis exámenes salieron súper bien. 

Enseguida me respondió:

Fíjate quién lo dice, tú eres la fortaleza, admiración y guía hecha persona.

Ana Margarita me mandó una foto de cuando le dio el libro. Me dijo que estaba muy débil pero que se sonrió al sostenerlo en las manos. Al conocer de su muerte ya no lloré, pero escribiendo este post sí lo he hecho varias veces al recordarlo.

Miguel sosteniendo el primer ejemplar de Chachalaca y su viaje inesperado el viernes 7 de agosto. Tres días después murió.

El día de la presentación de Chachalaca respondí la pregunta que me hizo Julieta muy brevemente. Dije que Te ofrezco mis puertas me había dado la seguridad para seguir escribiendo y que Chachalaca me había hecho evocar el deseo de ir a leerle cuentos a los niños en el Hospital del Niño, y ahora podría hacerlo con mi libro. Pero pasada la presentación, la pregunta seguía resonándome una y otra vez. Porque Miguel había recibido el primer ejemplar de Chachalaca y hoy ya no está. 

Yo sigo aquí. Estoy por ahora sana. Pero, así como hizo Miguel, quiero sacarle el jugo a la vida. Mi pasión es escribir y eso haré hasta que Dios así lo quiera. Miguel, después de publicar Te ofrezco mis puertas, me dijo que me merecía un sabático, pero pienso que ahora es tiempo para vivir al máximo, así como él lo hizo. 

1733: siempre estarás presente en cada foto.

Comments(14)

    • Analisa Gonzalez

    • 2 meses ago

    Hermoso relato como todos los tuyos, que llegan al alma de forma inesperada. Un abrazo

    • Clorinda de Areces

    • 2 meses ago

    No me enteré nunca de la fatal enfermedad De Miguel hasta su muerte. Fue un guerrero según lo que pude sacar de sus mensajes. Te felicito por el homenaje tan sincero, sencillo y profundo .
    Ya descanso en paz y estoy convencida de que Dios siempre permite lo mejor para todos. Gracias por compartir y te felicito por todo lo que estás haciendo un legado enriquecedor ejemplo de De lucha y fortaleza para todas las futuras generaciones.

    • Aida Londoño

    • 2 meses ago

    Hola Tere, excelente escrito, como siempre. Llega muy adentro, y a pesar de hablar de la desaparición física de una persona, hecho que a todos duele, celebras la VIDA, como debe ser. Paz a su Alma, por tu relato y el de otras personas, denota un gran ser que deja mucha enseñanza a través de su positivismo y su forma de vida.

      • Linette

      • 2 meses ago

      Que emotiva esta narración !!! Tienes ese don de transmitir Tere!!! No dejes de escribir !!!

        • Maribel Quintero

        • 2 meses ago

        Hermoso y emotivo relato. Me emociono una vez más y disfrute este bello relato dedicado a una persona que también supo disfrutar su vida con agradecimiento. Felicitaciones de nuevo !!

    • Jorge Rodriguez Caballero

    • 2 meses ago

    La vida un proceso corto, la huellas que nos quedan son nuestros familiares y buenos amigos, de niños muy poco se identifica los buenos amigos, de adolescente y joven somos de hierro, pero en nuestra madurez vemos los limites y encontramos seres maravillosos que elegimos como nuestros amigos. Duelen cuando partimos, pero es un paso que todos debemos dar. Excelente reseña Sra Tere, muchos éxitos.

    • Estela Alvarez

    • 2 meses ago

    Gracias Terele por tus palabras con respecto a Miguel aunq ya no este con nosotros y tuveres una guerrera como asi lo fue el. Un abrazo

    • Myriam Lemos de Pretto

    • 2 meses ago

    Mi querida Tere tus palabras me llegan a lo más profundo de mi alma.
    Miguel no lo conocí y en junio 2018 estaba en mis oraciones .
    Mary su hermana y Angelic su prima el mismo día por espacio de horas me mandaron un mensaje decía :
    Oración por Miguel
    Asi lo hice inclusive personalmente le di una lista de intenciones a unos monjes Benadictinos .
    Con mi relato podemos comprobar que Miguel deja una huella muy profunda hasta con las personas que no conocía como yo .
    El día de la presentación de tu libro yo estaba en primera fila igual que Miguel pero al otro extremo .
    Dios tenga en su gloria a Miguel 🙏

    • Markelda

    • 2 meses ago

    Hola Tere
    Leer sus testimonios da tanta paz y ganas de seguir leyendo de sus relatos.
    Dios tenga en su gloria a Miguel y le dé mucha fortaleza a la familia.
    Pienso que si tiene la fuerza e inspiración para seguir escribiendo, no se detenga.
    Un fuerte abrazo.

    • Marta M

    • 2 meses ago

    Tere, este homenaje a Miguel en tu Post es bien merecido, porque estas hablando de una persona con una gran fortaleza que irradiaba siempre positivismo, hay que seguir su ejemplo ante la adversidad, a Maribel su esposa, hijos, hermanos mi sentido pesame, pero en el cielo va a estar en un lugar mejor.

    • Rita Estella Bernal

    • 2 meses ago

    Hola Tere, me encanta leer tus escritos, te escucho como si estuvieras a mí lado. Tienes una forma de escribir clara y tan amena que uno no quiere que el relato termine.
    Hermoso homenaje a Miguel,que si bien lo conocía porque Maribel estuvo toda la vida conmigo en el colegio, nunca lo conocí en profundidad, sinembargo en estos pocos días después de su muerte física, reconozco un ser humano excepcional!!!
    Un abrazo

    • Denise Arosemena

    • 2 meses ago

    Hermoso homenaje a Miguel. A través del escrito conocemos que fue una gran persona. Dios lo tenga en su Gloria.

    Continúa escribiendo Tere. Tus escritos siempre nos dejan mensajes inspiradores. Un abrazo!

    • Angelique de Burgos

    • 2 meses ago

    El que conoció a Miguel sabe que todas tus palabras son ciertas. Era un tipazo. Un adjetivo que se le queda chico ante tantas cualidades hermosas que tenia.
    Así como esa Chachalaca que es única y va de paso, así imagino su alma. Se nos quedo corto el tiempo de tenerlo entre nosotros pero dejo el recuerdo de ese ave hermosa que va de paso y va llenando de amor y belleza a su paso.
    Gracias por ese homsnaje. ❤️

    • Myna rojas Pardini de carles

    • 2 meses ago

    Tere , que lindo detalle la entrega de tu libro y homenaje a «1733». No lo conocí pero admiro su actitud «quitando lo malo todo super bien👍. Cuando tienes pasión por algo es difícil dejar de hacerlo, la escritura siempre te acompañará, disdrutala🌺

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